
En el tratamiento de agua en flujo continuo, no hay margen para errores. Un error en la eliminación de microorganismos puede conllevar la necesidad de realizar trabajos adicionales, retirar el producto del mercado o incluso detener completamente el proceso. Los sistemas UVC con salida fija suelen fallar: son excesivos cuando el flujo es bajo y no son suficientes cuando la demanda es alta. Por eso hemos desarrollado un sistema de potencia UVC regulable, que permite ajustar la salida según las necessidades, sin comprometer la eficiencia del tratamiento.
Lo que realmente importa Nos mantenemos en una longitud de onda de 254 nm para lograr una acción germicida efectiva. El controlador mantiene la intensidad estable, incluso cuando la tensión de la red varía. La irradiación máxima alcanza los 300 mW/cm² en la superficie del manguito de cuarzo, lo que se traduce en una dosis de UV entre 40 y 120 mJ/cm² en los sistemas típicos. La lámpara funciona sin producir ozono, y la geometría del reflector dicróico permite que el 92% de la luz UV llegue al objetivo deseado. La regulación de la intensidad permite ajustarla entre el 10% y el 100%, de modo que se pueda ajustar la dosis según el flujo, sin necesidad de encender y apagar la lámpara constantemente.
Por qué funciona en agua en flujo La inactivación de los microorganismos ocurre rápidamente, en cuestión de segundos, siempre y cuando se mantenga una dosis precisa. Con un controlador regulable, se mantiene la intensidad constante a medida que cambia el flujo, lo que permite lograr los objetivos de reducción de microorganismos sin sobreexponerlos. Se obtiene así un control consistente, un consumo energético menor durante períodos de bajo flujo, y se prolonga la vida útil de la lámpara al no tener que funcionar a plena capacidad todo el tiempo. Por ejemplo, en un flujo de 10 L/min, se puede alcanzar una dosis de 60 mJ/cm² en menos de 2 segundos; a 100 L/min, el sistema se adapta automáticamente, manteniendo la misma dosis.
Algunos detalles importantes La instalación depende de la limpieza del manguito y de la transmisión de la luz UV. La dureza del agua y los compuestos orgánicos disminuyen la eficacia de la dosis, por lo que es necesario realizar limpiezas periódicas y controlar la transmisión de la luz UV. Si esta cae por debajo del 85%, es necesario ajustar la intensidad. Es importante instalar el controlador lejos de la humedad y del calor; una temperatura superior a 50°C acorta la vida útil de los componentes. Además, hay que asegurarse de que el sistema sea compatible con los elementos del canal de flujo, para que el tiempo de permanencia bajo la lámpara sea el deseado.