
Los residuos químicos en las superficies críticas ya no son una opción en las instalaciones de bioseguridad actuales. El costo de los agentes cáusticos, su almacenamiento, manejo y el tiempo necesario para enjuagarlas, todo esto reduce la eficiencia del proceso y dificulta el cumplimiento de las normas. Hemos desarrollado lámparas UVC de alta potencia para reemplazar la desinfección química por un proceso reproducible y sin óxido de azufre, que funciona de forma continua y no deja residuos.
Lo importante detrás de este sistema
Estas lámparas utilizan vapor de mercurio a baja presión, ajustado para una actividad germicida a 254 nm. Utilizamos envolventes de cuarzo para lograr una alta transmitancia de UV y estabilidad térmica. Además, se combinan con reflectores que garantizan una irradiación uniforme sobre la superficie a tratar. La intensidad máxima de irradiación alcanza decenas de mW/cm², lo que permite controlar la dosis en mJ/cm². La salida de luz permanece estable durante toda la vida útil de la lámpara, con curvas de degradación predecibles: más de 5,000 horas de funcionamiento manteniendo la misma intensidad, siempre y cuando la lámpara funcione dentro de los límites de corriente y temperatura especificados. Las cámaras están diseñadas para funcionar con aire seco o nitrógeno, evitando así la formación de óxido de azufre en esa longitud de onda corta.
Por qué esto es adecuado para la bioseguridad en la producción
En la línea de producción, la desinfección debe adaptarse al tiempo de ciclo. La exposición a UV dura segundos, por lo que no es necesario esperar el tiempo necesario para que los productos entren en contacto con los químicos o realizar pasos adicionales de enjuague. Los tiempos de cambio entre procesos se reducen, disminuye el consumo de materiales y hay menos variables a tener en cuenta en el proceso de validación de la higiene. Al tratarse de un método puramente óptico, no hay riesgo de que los químicos dañen los materiales sensibles o el empaque.
Detalles prácticos que no se pueden pasar por alto
La intensidad UV disminuye con el cuadrado de la distancia, por lo que es necesario tener una visión directa de la superficie a tratar. Las áreas sombreadas no recibirán la cantidad adecuada de radiación, por lo que es necesario planificar la disposición de las lámparas y la geometría del producto antes de comenzar a usarlas. Es preciso verificar el rendimiento con un radiómetro calibrado en el plano de trabajo, así como la reflectividad de las cámaras y el flujo de aire, para evitar zonas con poca irradiación. También es importante gestionar la temperatura de las lámparas, para mantener su rendimiento y vida útil.